texto argumentativo: "podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera"
“PODRÁN CORTAR LAS FLORES,
PERO NO DETENDRÁN LA PRIMAVERA”
¿Cómo
era estudiar entre persecuciones, censura y desaparición de personas?
Según
lo expresado por Pineau, Mariño, Arata, y Mercado:
“El
miércoles 24 de marzo de 1976 no hubo clases en todo el sistema educativo
argentino. En las primeras horas de ese día las fuerzas armadas le arrebataron
el poder a un gobierno electo tan legítimo como débil, y uno de sus primeros
comunicados decretó un completo “asueto educacional” que se extendió los días
siguientes en forma diferencial de acuerdo a cada nivel educativo.”
Por
consiguiente, la vida cotidiana de las escuelas sufrió el impacto de la
represión, los secuestros y desapariciones, desde el inicio de la dictadura.
A
las desapariciones y secuestros de estudiantes y docentes, la acompañó la
expulsión de maestros y profesores, el control de los contenidos, la
prohibición y quema de libros, el control de las actividades de los alumnos,
padres, docentes, y la regulación de los comportamientos visibles (ropa, cortes
de pelo, etc.), que se extendieron a lo largo del todo el periodo.
Un
claro ejemplo de represión, secuestro, tortura y asesinatos fue la conocida
“Noche de los Lápices” en donde fueron apresados diez estudiantes secundarios
de la ciudad de La Plata, quienes
militaban la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y la CES (Coordinadora de
Estudiantes Secundarios) y convocaron a diversas manifestaciones contra el
gobierno de facto, una de ellas fue el otorgamiento del boleto estudiantil. https://youtu.be/bET_ieDLNAk
En
cuanto a la educación en la época dictatorial se transmite en forma rígida,
severa, en aulas silenciosas, donde la más mínima falta de conducta es
severamente sancionada. Los alumnos se forman para obedecer, para encajar en el
sistema sin cuestionamientos, los profesores, si bien son la autoridad del
aula, no pueden expresar sus propias opiniones, salvo que sean afines al
gobierno dictatorial, y los contenidos curriculares son severamente
controlados.
También
se refuerzan las ideas patrióticas y religiosas, la estructura familiar, y además vale decir que no existen organizaciones
estudiantiles, pues no hay derechos reconocidos por los cuales reclamar.
Tal
como lo subraya Gabriela Gamberini, (Licenciada en Ciencias de la Educación y
vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales):
“Los
militares pretendían ‘formar’ a su manera a aquellos que transitaban el sistema
educativo con la finalidad de que éstos crecieran y vivieran bajo valores
considerados como elementales por el gobierno (como la disciplina, el orden, el
respeto por los símbolos patrios tradicionales, familiares y religiosos) y no
se desviaran de ellos. A esa impronta de raíz autoritaria de la transmisión de
contenidos, tomando como referencia la concepción de un sujeto educativo pasivo
y que acata órdenes, se le sumaron otro tipo de cuestiones. “Se omitían o retiraban
de los planes de estudio, aquellas materias que daban posibilidad de opinión o
debates sobre temas sociales plausibles de
alterar ese orden, o bien, se excluían las vertientes críticas de los
contenidos a tratar. Hubo, también, un fuerte control sobre los materiales de
estudio, debido a que todo aquello considerado como focos potenciales de
peligro o de subversión de ese orden había que perseguir, silenciar o erradicar””.
Con
respecto a los contenidos se produjeron entre 1977 y 1981 distintas intervenciones
en el currículum escolar de los niveles primario, secundario y de la formación
docente.
“Estas
intervenciones más centradas en el control ideológico que en la promoción de
cierto orden de aprendizajes, tuvieron por resultado un vaciamiento de contenidos
educativos socialmente significativos”. (Memoria en las aulas, pág. 4)
En
relación a la vestimenta de los alumnos de la enseñanza media y superior, estas
son algunas normas:
ALUMNOS ALUMNAS
-Cabello
corto -Sin pintura
-Saco
o campera -Cabello recogido
-Camisa
-Guardapolvo
a la rodilla
-Corbata
-Mocasines
o zapatos
-Pantalón
-Prohibido el uso de bermudas
-Zapatos
(se prohíbe el uso de zapatillas) (Memoria en las aulas, pág. 17)
Asimismo
el autodenominado «Proceso de Reorganización Nacional» también tuvo entre sus
objetivos la desaparición y quema de una gran cantidad de libros cuyos
contenidos eran catalogados de «subversivos», llevando a cabo así otro tipo de
genocidio: el genocidio cultural. Quizás porque sabían que, como dice León
Gieco en su inolvidable canción: «Hombres
de Hierro», «hombres que avanzan se pueden matar / pero los pensamientos
quedarán». Y los libros son herramientas fundamentales para transmitirlos, en
su capacidad multiplicadora.
Para
concluir es necesario revisar ese período no para quedar fijado en él, sino
para cuestionarlo, para repudiarlo y para
impulsar nuevas iniciativas y modos de relación con los diferentes
actores del sistema educativo, con el conocimiento, atento a las
características del contexto. El rol de la educación y de los/as educadores y
estudiantes seguirá siendo vital para alcanzar una mayor libertad posibilitada
por el conocimiento, por aquella vocación de aprender para crecer y soñar con
un futuro próspero.
En
definitiva, esto “predispone a comprender a la dictadura como un “carnaval
negro”, a recortarla como un fenómeno extraño y aberrante, como un momento de
locura puramente disruptivo con el resto del devenir histórico” (Pineau-
Mariño- Arata- Mercado.)
Integrantes:
Lozada Belén, Toledo Celeste.
Bibliografía:
“Memoria
en las aulas, Programa “Jóvenes y Memoria. Recordamos para el futuro”.
“El
principio del fin, Pineau- Mariño- Arata- Mercado.”
Muy buen trabajo chicas!!
ResponderEliminarSaludos